En el día de hoy, podemos leer en la prensa la clasificación de los países en los que más periodistas matan. No se trata de una lista demasiado agradable de ver para un futuro blanco de los altos cargos de estos países represivos.
En lo alto de la lista destaca Rusia, junto a Irak y Colombia. Esto sorprende dado que es en tiempo de guerra donde más periodistas son asesinados y Rusia no es que este en ningún conflicto bélico. Salvo contra el bueno de Kasparov, pero ese es otro tema.

Me gustaría destacar un par de datos que me parecen importantes, y por triste que parezca no me sorprenden:
Podemos empezar con la casualidad de que todos los periodistas asesinados en este país eran de medios contrarios al Klemin...ay amigo....
Seguiremos con que 16 de los últimos 17 asesinatos no han sido resueltos...ay amigo...
Es difícil ocultar algo así. Es difícil no echar la culpa a según quien con estos datos. Y lo más rocambolesco de todo es que el tema se sabe y no se le da más bola.
Mandamases rusos, muy estimados todos: SE OS VE EL PLUMERO! ¿A quién se le ocurre asesinar solamente a periodistas contrarios al régimen? No, hombre no. Matar a un becario por aquí, el tío de deportes por allá...un poquito de disimulo.
Me parece vergonzoso que los gobiernos no tengan más alternativa que asesinar para combatir ideas contrarias a lo que ellos piensan. La censura, en el mundo desarrollado, y en todas las casas de buen comer, se eliminó hace tiempo, tanto en los papeles como en las acciones. No es tiempo de venir ahora con el ¡Huy...lo que ha dicho este!
La diversidad de ideas hace rico al país y al ciudadano. El ciudadano es el que debe de estar informado, el que debe de decidir sea lo que sea que quiera elegir. Si un periódico dice que haces las cosas mal y tienes miedo de que el hombre de a pie te critique, haz las cosas mejor, promueve reformas y haz el bien común, tanto por el ciudadano como por el país. ¡Pero no te pongas a pegar tiros, que eso está muy feo!
Parece que el mundo progresa, pero parece que algunos tienen un pequeño síndrome de cangrejo y van hacía atrás. Mientras tanto los periodistas seguirán (seguiremos) informando llueva, nieve o peguen tiros.
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