Escribiré
Posted by Juan Diego Mora in Desvarios varios, Relatos on domingo 28 de febrero de 2010
Escribiré. Como aquel que se sienta delante de la televisión a hacer zapping. Escribiré hasta que salga algo que sea potable, decente que me haga decir: ¡Hoy escribo sobre esto!
Y es que parece fácil, sentarte y dar a las teclas cual mono busca el botón que abre la compuerta y encuentra un plátano, al otro lado, en aquel laboratorio secreto del desierto de Arizona. Sentarte, digo, y que los dedos no siempre educados en el arte de aporrear el teclado traduzcan esos pensamientos, casi siempre inconexos, que le envía el cerebro.
Ay el cerebro! Cerebro que no tiene porque ser sabio en sintaxis y aun menos en contenidos. Una caja llena de cables, el cerebro digo, que se autoengaña cuando no sabe si cortar el de color rojo o azul. ¿Y todo para que? Para que el resultado de tanto entusiasmo sea leído por cuatro gatos que al maullar den respuestas hipócritas. Pero siempre quedará la opinión de tu madre.
Mama, esa de no vuelvas tarde y comete el plato que la espinacas, que cuesta mucho dinero. La de la bronca a la hora de la comida y a la hora del te. Y si me apuras otra porque no llegas a la hora.
La hora. El momento de la verdad que llega cuando tienes que publicar un escrito y lo relees y te das cuenta que no eres Cervantes. Ni te acercas,. Pero ni a él ni a Reverte ni a la madre que los crió.
Creo que voy a seguir buscando un tema sobre el que escribir. Uno para actualizar el blog. Cuando lo encuentre, usted lo sabrá.
Buenas noches!
Y es que parece fácil, sentarte y dar a las teclas cual mono busca el botón que abre la compuerta y encuentra un plátano, al otro lado, en aquel laboratorio secreto del desierto de Arizona. Sentarte, digo, y que los dedos no siempre educados en el arte de aporrear el teclado traduzcan esos pensamientos, casi siempre inconexos, que le envía el cerebro.
Ay el cerebro! Cerebro que no tiene porque ser sabio en sintaxis y aun menos en contenidos. Una caja llena de cables, el cerebro digo, que se autoengaña cuando no sabe si cortar el de color rojo o azul. ¿Y todo para que? Para que el resultado de tanto entusiasmo sea leído por cuatro gatos que al maullar den respuestas hipócritas. Pero siempre quedará la opinión de tu madre.
Mama, esa de no vuelvas tarde y comete el plato que la espinacas, que cuesta mucho dinero. La de la bronca a la hora de la comida y a la hora del te. Y si me apuras otra porque no llegas a la hora.
La hora. El momento de la verdad que llega cuando tienes que publicar un escrito y lo relees y te das cuenta que no eres Cervantes. Ni te acercas,. Pero ni a él ni a Reverte ni a la madre que los crió.
Creo que voy a seguir buscando un tema sobre el que escribir. Uno para actualizar el blog. Cuando lo encuentre, usted lo sabrá.
Buenas noches!
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# by Óscar Gaspar - 28 de febrero de 2010 18:20
Que razón la tuya J.Diego.
Cuantas ocasiones habré escrito un texto no sin sufrimiento mental, para después al sacarlo del horno calentito y releerlo darme cuenta que no es gran cosa.
Al menos aunque no sea un Cervantes o un Reverte como tu dices, al menos escribo yo, no como Ana Rosa Quintana... Aquí lo dejo.
Saludos.
# by Eduardo Lázaro - 23 de marzo de 2010 21:40
Jajaja! Post original cuando menos!
;-)
# by Potablava - 29 de julio de 2010 14:29
Si es que los niños, los borrachos y las madres son los que siempre dicen la verdad.
¡Suerte en la búsqueda!